Las cerdas están formadas por carbonato de calcio, de ahí el color blanco intenso que, sobre el fondo rojo fuego de la piel del gusano les da una apariencia muy vistosa que sirve de advertencia a los posibles depredadores. A este patrón de coloración que resalta al animal se lo conoce como "patrón aposemático" es algo así como un cartel luminoso que dice "no me toques, te voy a lastimar". Sin el patrón aposemático los peces atacarían todo el tiempo a los gusanos de fuego y si bien saldrían lastimados el gusano también, por lo que el "cartel luminoso" beneficia a ambos.
Pero es justamente ese color llamativo el que lleva a los submarinistas a tocar a un gusano de fuego. Los tomamos en nuestras manos desprovistas de guantes y se lo pasamos a nuestro compañero para compartir con él la belleza de ese hermoso animal. Claro que a los pocos minutos sentimos el dolor del veneno liberado y aprendemos a no volver a tocar a un poliqueto nunca más.
Es asombroso que un animal tan intelectualmente desarrollado como el ser humano, no haya aprendido a conocer los códigos comunes de los otros animales. Tal vez, en algún momento de la evolución nos separamos tanto de ellos y nos dedicamos tanto a nosotros mismos que hoy nos cuesta mucho entenderlos.
Tito Rodriguez
Director
Instituto Argentino de Buceo |