Ganamos una hora y llegamos a Quito a las 6:00 de la tarde, nos estaba esperando un bus con dos guías, quienes nos recibieron y durante el trayecto al hotel nos dieron algunas explicaciones sobre la ciudad y sus habitantes. Al llegar al hotel los guías con el bus esperaron media hora para que nos instaláramos y luego fuimos a un paseo organizado a ver: Quito de noche.
Quito, capital del Ecuador, erigida sobre las ruinas de un antiguo centro aborigen de los indios shyris, fue fundada por los españoles en 1534, y declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO en 1978. Está a 2.850 mts sobre el nivel del mar, es frío y estaba bastante húmedo, con lloviznas.
tour Quito de noche consistió en una visita al Quito Colonial. Me impresionó sobremanera la arquitectura, en mi opinión una mezcla barroca de extraordinaria belleza. (Información en internet, dice que la escuela quiteña es obra del mestizaje indio y español)
El paseo comenzó en La Plaza Central, y las estructuras que más me impresionaron fueron: La Iglesia y el Convento de La Merced, la Iglesia de la Compañía de Jesús, la Iglesia de San Francisco (la iluminación de noche de esta iglesia le da un aspecto único, cómo si fuera un sueño). Lo más espectacular desde mi punto de vista: La Virgen de Quito, imponente estructura de una virgen con alas que parece suspendida en el cielo. Tienen una altura de 45 mts y esta ubicada en el Monte del Panecillo.
Cenamos en un bonito hotel del centro, y algunos pidieron "sopa de piedra" a base de pescados. Lo que no sabían era que en verdad la sopa viene con piedras, y más de uno se encontró tratando de abrir unas extrañas almejas redondas, que resultaron: eso mismo piedras. Yo y algunos otros preferimos una sopa también muy rica que es a base de caldo de carne y papas con un gran pedazo de aguacate muy fresco.
Exquisito todo. Algunos comensales
pidieron platos mas elaborados, con mariscos, o comidas típicas de la región. En la mesa pusieron como acompañante maíz que los ecuatorianos llaman choclo, en dos variedades: cotufas, y unos granos de maíz tostados, muy ricos, y que saben un poco a maní.
Día 2. 04 de Abril del 2004.
Al día siguiente nos levantamos muy temprano a las 5:30 AM, nos desayunamos y nuestros atentos guías nos estaban esperando con el bus y de nuevo al Aeropuerto, ahora si, rumbo a Los Galápagos.
Efectuamos el viaje hacia Galápagos por la línea aérea Aerogal, es importante mencionar que antes de emprender este viaje en el Aeropuerto hay una inspección especial y minuciosa, ya que no se permite que entren a Galápagos frutas y verduras que puedan dañar el Sistema ecológico de las islas Galápagos.
Al comenzar el vuelo tuvimos oportunidad de ver las nieves eternas del Cotopaxi, algo extraordinariamente hermoso.
Antes de llegar a Galápagos, hicimos escala en Guayaquil y llegamos al Aeropuerto de Baltra a las 10:55 AM de este mismo día. Sin embargo, todavía debíamos llegar a Puerto Ayora. Pueden ver en el mapa, que nos faltaba hacer un buen recorrido todavía. Tuvimos que esperar el desembarque de las maletas, y una inspección del equipaje efectuada por perros entrenados, que olisquean cada una de las maletas, minuciosamente.
Lo cual podíamos observar, porque es un ambiente cercado pero abierto.
Una vez en posesión de nuestro equipaje, tomamos un bus que nos llevó en 5 minutos hasta el embarcadero para pasar el canal y llegar a la Isla Santa Cruz. El trayecto completo desde Baltra hasta llegar al destino final Puerto Ayora, es un poquito engorroso. Hay que subir las maletas al bus que lleva a la embarcación en el canal, bajar las maletas del bus y montar maletas en la embarcación, bajar las maletas de la embarcación, y montarlas de nuevo en otro bus para emprender el trayecto atravesando la isla completa ya que Puerto Ayora esta al otro extremo de la isla. Imaginen la logística de equipaje de 22 pasajeros y tres niños.
Al atravesar el canal, ya pudimos contemplar la belleza y color azul del agua del canal, como una promesa de lo que esperábamos encontrar. El tiempo de navegación por el canal es corto 10 minutos aproximados. El trayecto por tierra por la isla Santa Cruz para llegar a Puerto Ayora si es mas largo, son aproximadamente 40 minutos, pero a mí particularmente, aún cuando estaba cansada me gustó mucho, se va observando el cambio de vegetación de zona árida al principio, con cactus, a vegetación de montaña a la mitad, al llegar a Puerto Ayora, la vegetación es de costa, pero no seca, hay bastante pasto verde y árboles.
Durante este trayecto, como a la mitad del camino los guías pararon el bus, y nos llevaron a un pequeño recorrido a ver unos cráteres gemelos, yo pensé que serían volcanes extintos, pero nos dijeron que se habían formado por hundimientos y asentamientos del terreno volcánico.
Llegamos a Puerto Ayora alrededor de las 12:50 PM. nos instalamos, rápidamente en la posada, ya que teníamos un buceo esa misma tarde. La posada es muy agradable, yo compartí habitación con Mildred y Marta. Nos tocó una bonita habitación con baño privado, agua caliente y aire acondicionado. Una parte de la misma tenía vista a la hermosa bahía.
También teníamos para todos los viajeros, al fondo de la posada en el piso alto, un bonito balcón mirador con sillas, en donde más de uno extasiado se quedó dormido y se despertó en la madrugada, con el viento marinero.
Ahora si: a Bucear
04-04-04 Inmersión en bahía Academia.
En aproximadamente 15 minutos estuvimos listos e instalados y nos dirigimos a la Operadora de Buceo. La mayoría de nosotros preferimos no llevar nuestros equipos desde Caracas ya que el paquete incluía todo. En general la mayoría sólo llevó aquello que consideró como de mayor importancia, por ejemplo yo llevé mi mascara y mis botines, algunos llevaron además el regulador, pocos llevaron trajes y chalecos.
En la operadora nos esperaban para entregarnos los equipos y para una primera prueba "en seco" de los mismos. Realizada esta y conformes, nos dirigimos al embarcadero en varias camionetas con el equipo, y nos distribuimos en dos embarcaciones. Realmente teníamos el tiempo muy contado ese día, y fue difícil lograr hacer la inmersión de prueba, ya que se trataba de 20 buzos, probando y cargando su equipo.
En cada embarcación viajaban dos Dive Masters conocedores de la zona, Santiago Insuasti, Luis Jaras, Natasha Cabezas, y Rodrigo Alvear. Excelentes todos, buenos buzos, los cuales pusieron mucho empeño en todo, tanto en el cuidado de nuestras personas, como en la búsqueda de Especies información y en que la pasáramos bien.
Durante el trayecto en la embarcación desde Puerto Ayora hasta Academy Bay, Santiago Insuasti procedió a entregar los lastres, yo normalmente utilizo con un traje de 3 mm 13 libras, le dije esto a Santiago y él me recomendó 24 libras. Y esto resultó perfecto para mí, como se demostró en la prueba.
Al llegar a Bahía Academia, pudimos ver sobre las rocas alrededor de unos 40 lobos marinos, los machos dominantes de color negro sobre las rocas, y las hembras y sus cachorros alrededor. Mi deseo más grande en ese momento era poder nadar y jugar con ellos.
Me contaron, porque eso no lo vi, que uno de nuestros compañeros, a pesar de la recomendación de los guías, se subió a una de las rocas cercanas al grupo de lobos, para tomarles una foto, y vino un macho refunfuñando y corriendo a donde estaba nuestro compañero, al cual no le quedo mas remedio que lanzarse al agua rápidamente.
Al llegar a Bahía Academia, todos éramos pura emoción. Por el hecho de estar en Las Galápagos, las expectativas de la temperatura del agua, y los pesados trajes, los buceadores estaban muy excitados. Previendo que ocurriera esto, ya desde Caracas Fernando Guerrero nos había recomendado prudencia.
Alguien se tiró al agua para probarse el lastre y el traje, con los lentes puestos, luego estuvo el resto del viaje viendo como viejito. A lo mejor algún viejo Lobo Marino los tiene actualmente puestos, y está muy feliz de ver de nuevo tan bien como cuando era un muchacho.
Yo hice pareja con Daniela, joven de 18 años, quien a pesar de su poco agua, resultó una buddy excelente. Daniela y yo teníamos idéntico consumo de aire, lo cual yo verificaba de vez en cuando, y era igualito, y bajo. Así podíamos quedarnos debajo del agua embelesadas hasta que llegábamos a 700 libras, siempre acompañadas por nuestro excelente Dive Master Santiago Insuasti, quien nos prestó atención especial en todas las inmersiones a Daniela y a mi.
El agua en bahía academia no me pareció tan fría, en general el agua durante los cuatro días de inmersión, estuvo entre 27 y 18 grados centígrados, excepto en alguna que otra termoclina, en donde Pedro dijo que se llegaron a registrar 13 grados centígrados. En bahía academia no hubo termoclinas, fue una inmersión sencilla, con un poquito de corriente pero no mucha, el agua estaba un poquito obscura.
No tuve suerte ese día, no pude bucear con los lobitos. Era seguramente un poco tarde, la mayoría de los Lobos estaban en superficie sobre las rocas y ningún lobo se me acercó, a pesar de que estuve todo el tiempo diciendo ORGF, ORGF, ORGF por dentro del regulador. Sin embargo, pude ver en Bahía Academia la Damisela Gigante en abundancia, la cual no observé en ningún otro punto de buceo. Pez azul con un halo blanco
Alrededor de extraordinaria belleza. También pude ver un pez enjambre, estos son muy simpáticos porque se esconden dentro de las rocas, y lo miran a uno desde dentro con mucha timidez, son verdosos y bembones.
En esta inmersión Sandra salió favorecida, siendo ella y su compañero, los únicos seleccionados para la bienvenida oficial por parte de los Lobos Marinos. Mientras Sandra buceaba una lobita de color canela se le acerco, con su nado suave, llevó su cara y boca a la altura del cuello de Sandra saludándola, se fue y a los diez minutos volvió nadando y danzando con Sandra, como les gusta hacerlo a los Lobitos Marinos.
Esa noche, los guías nos dijeron que al día siguiente viajaríamos a Floreana ó Isla Santa María, el tiempo de navegación desde Puerto Ayora es de 4 horas aproximadamente, por lo cual tendríamos que estar levantados a las 5:30 de la mañana, desayunar y salir a navegar a las 6:30 aproximadamente. Pensé que a pesar de no haber visto tiburones hasta el momento, y no haber jugado con los lobitos, los objetivos del viaje, hasta la fecha, estaban cumplidos. Habíamos logrado nuestro sueño de llegar a Las Galápagos, habíamos efectuado la inmersión de prueba, nuestro equipo, lastre con el peso adecuado, etc, había sido probado. Mañana seguramente nos esperaban nuevas
aventuras.
SEGUNDA PARTE. BUCEO CON TIBURONES. BUCEO CON LOBOS MARINOS.
05-04-04. Segundo día de Buceo. Isla Santa Maria (Floreana).
El segundo día, nos levantamos a las 5:30 de la mañana, sin embargo, debido a que en Las Galápagos, hay una diferencia de dos horas con respecto a Venezuela (eran las 7:30 AM hora Venezuela), despertamos sin dificultad.
Los desayunos de la posada eran estupendos. La señora de la posada nos mimaba con lo que pidiéramos, podía ser huevos fritos para mojar el centro con el pan, mas duros, revueltos, si querías jamón te lo ponían en el plato, o queso, o mermelada, o yogurt con fruta y granola, no te limitaban. Podías pedir combinaciones. Había también jugo, café, o té y leche.
Después de desayunar, nos dirigimos al Puerto, a las embarcaciones. Primero nos montábamos por grupos en un Dingi, el cual hacía el trasbordo. Siempre fuimos en dos embarcaciones, cada una con 10 buzos.
La navegación fue suave hasta Floreana, el Capitán nos comentó, que tuvimos suerte ya que el mar estaba muy tranquilo en esos días. Tuve oportunidad de averiguar algunos detalles, como que la temperatura del agua es mas alta desde Diciembre a Abril, y luego ya comienza a ponerse mas fría, para los meses de Mayo a Noviembre. Mayo a Noviembre. También, puede haber mares mas movidos para estas fechas, bastante mas, según dijo el capitán. La temperatura del agua durante los tres días de inmersión, estuvo entre 18 y 27 grados centígrados, pero más baja dentro de las termoclinas, el cuarto día en Bartolomé nos agarraron unas termoclinas en donde según dijo Pedro, el agua llegó a los 13 grados.
Los delfines nos salieron al paso entre Puerto Ayora y Floreana, los delfines más gordos que he visto en mi vida, especialmente uno negrito, estaba tan gordo que lo confundí con un cachorro de orca. Con su simpatía y carisma acostumbrado no dieron la bienvenida a Las Galápagos. Durante el trayecto también pudimos apreciar peces voladores, y de vez en cuando un lobo aventurero nadando en superficie.
Llegamos a Floreana equipándonos para entrar en el agua.
El primer punto de buceo seleccionado fue Enderby La profundidad Máxima: 90 pies. El objetivo: ver tiburones de Galápagos.
Al sumergirnos, como en el día anterior, no me pareció que el agua fuera tan fría. Caímos en una superficie de arena blanca, y hacía el lado izquierdo montículos no muy elevados con algunas rocas, navegamos bordeándolos viendo desde abajo, los montículos de rocas, estaban llenos de tiburones, veía siluetas y podía ver los que estaban mas cerca de mi vista, eran tiburones de Galápagos, vi con claridad siete u ocho de estos, pero atrás creo que habían mas, mezclados con estos vi también tintoreras punta aleta blanca. También juraría que vi un tiburón de punta plateada, aún cuando más nadie se percató, la razón para decir esto, es que vi un tiburón con la aleta pectoral con marca blanca en la punta, y los tintorera punta aleta blanca tienen la aleta dorsal con la marca blanca, y en la pectoral no tienen marca blanca. Pero no puedo confirmar esto. El capitán me comentó: si lo vio, que suerte tiene Ud. porque los plateados son muy bravos. Sin embargo, ninguno de los tiburones que vimos, adoptaron ningún tipo de conducta agresiva, o de protección del territorio. La vista de los tiburones nos dejó tan embobados que se nos olvidó observar otras especies, recuerdo no obstante, una gran
raya de espina, estas son bastante comunes en Las Galápagos como pude observar después. También recuerdo haber visto un pez camotillo y un pez jabonero moteado.
Y lo mejor de todo, al regresarnos, casi al finalizar la inmersión, Daniela me llamó la atención, detrás de nosotros, al lado izquierdo, a una distancia alrededor de 6 metros y un metro mas abajo de nuestra profundidad, adivinen, sí: Tiburcio (*) observándonos. Se ve que estaba de pasada, no creo que nos siguiera porque venía en el sentido contrario a nosotros, seguramente subió un poco, y nos vio. Se quedó parado, majestuoso, imponente, saben que es difícil medir los tamaños debajo del agua, pero yo diría que medía como unos dos metros y de buena musculatura, si puede decirse esto de un Tiburón.
Daniela, quien me había dicho que si veía un tiburón martillo, se pensaba agarrar de mí, por el contrario se emocionó tanto que salió a perseguirlo para verlo mejor, por alguna razón yo la sujeté. Esa fue mi reacción. Luego Fernando en broma, le dijo a Daniela que los Tiburones Martillo, no eran para cabalgar en ellos. También nos dijo en serio, que cuando uno se les acerca mas bien se alejan y no se pueden observar bien.
En este punto de buceo Enderby, Mildred y Marta quienes estaban en la otra lancha y bucearon después de nosotros, también pudieron observar un Tiburón Martillo. Si era el mismo u otro, eso va a ser difícil saberlo.
Al finalizar esta inmersión, la embarcación en donde estaba yo se dirigió a Champion a hacer el intervalo de superficie. Y la otra embarcación, se dirigió a La Corona del Diablo, es un grupo conformado por varias rocas que sobresalen en el mar. Mis compañeros de esta embarcación, hicieron su segunda inmersión en este punto.
En Champion, llegamos a una punta en donde había muchos cachorros de lobo marino y lobitas madres. Tanto las hembras como los cachorros son muy juguetones. Comenzamos a nadar en superficie, y los cachorros y sus mamás se acercaban a jugar, al hacer nosotros apneas, bajaban con nosotros entusiasmados y felices. Que gusto me dio poder nadar entre ellos Me llamó la atención que uno de los lobitos al subir a superficie después de una apnea se estaba comiendo unas algas. ¡Una ensalada!. Indiscutiblemente, los lobos comen pescado, pero pareciera por esto que también comen otras cosas, como estas algas.
Al finalizar el intervalo, el guía nos preguntó, si queríamos para la segunda inmersión ir a otro sitio o bucear con los lobos, decidimos bucear con los lobos.
Segunda inmersión Champion. Profundidad máxima 70 pies. Objetivo: Lobos marinos
Para mí, fue lo más hermoso que he hecho en buceo hasta ahora, durante toda la inmersión nos estuvieron acompañando los lobos marinos, salían de todos lados, un lobito, dos, tres o grupitos, pero todo el tiempo, subían hacia la superficie y volvían a bajar enfrente de nosotros, pero continuamente en todo momento. Calculo que en el lugar habrían alrededor de unos 40 lobos marinos. (Aclaro, nunca estuvieron los 40 juntos en un solo lugar), se aparecieron por grupos los 50 minutos que duro esta inmersión.
En esta punta el agua es fría, la arena del fondo blanca, y hay muchos peces Butterfly, también gran variedad de estrellas de mar, y gobios, varias rayas rayas de espina de diferentes tamaños. Pensé, que linda casa tienen los lobos marinos. Durante esta inmersión, también tuvimos oportunidad de ver en varias cuevas que encontramos en el
recorrido algunas tintoreras punta aleta blanca, las cuales estuvo sacando Santiago Insuasti por la cola, para que las viéramos bien, y ellas salían contrariadas, unas pequeñas y otras de tamaño mediano cachorros de tintorería.
Pudimos también observar una tortuga verde, a una profundidad como de 50 pies, la cual estaba descansando en el fondo protegida por unas rocas.
Subimos un poco, y ya para finalizar, yo estaba detrás de Daniela, y vi un lobito de color negro que se acercaba a una mama lobita de color canela y su crío, "Orgf", "Orgf". De manera muy natural me devolví, y les dije dentro del regulador "Hola", "Hola", en el mismo tono. El más grande de color más oscuro, se me acercó, se puso a mi nivel, con su cara al nivel de la mía, y me miró por un instante directamente a los ojos, luego se fue hacia atrás y desapareció con los otros dos. Yo ahora juraría que era un macho, porque tenía el pelo mas negro y la cabeza mas redondeada, pero, no estoy segura, pero de verdad, verdad, que no me amenazó. La mirada que vi, no se me olvidará nunca, era una mirada: sabia, llena de responsabilidad por su especie y su supervivencia, con cierta bondad, pero muy sería, con todo el conocimiento que debe dar la naturaleza y una vida de lucha por el alimento en el agua. No había odio en ella. Quedé tan cautivada, que me hizo sentir responsable en la medida de mis posibilidades, por la conservación de esa, y de las otras especies que habitan el amplio mar. Hay que observarlas y
aprender, ellas tienen una sabiduría, que nosotros perdimos hace tiempo, y que no nos haría ningún daño volver a recuperar.
Por la tarde al desembarcar, la mayor parte del grupo se reunió a comer Ceviche fresco, y después mas tarde, Fernando Guerrero nos llevó a un sitio con el cual estaba delirando desde que salió rumbo a las Galápagos, en donde se come la famosa Encocada de Langosta y Langostino. El langostino y la langosta son preparados con una salsa a base de coco, esto lo sirven con arroz, hummm... delicioso.
AVENTURA EN GALÁPAGOS 2004
TERCERA PARTE. ¿DÓNDE ESTA TIBURCIO?
Al siguiente día nos dirigimos al punto Gordon Rock en la misma Isla Santa Cruz, también ese día nos tuvimos que levantar temprano, y también consumimos el exquisito desayuno de la posada. Así con él estomago lleno y reconfortados, nos fuimos rumbo a Gordon Rock esperando nuevamente ver tiburones. Las expectativas eran ver muchos tiburones martillo, ya que nos dijeron que en Gordon Rock, suele abundar este tipo de tiburones.
06-04-04. Buceo en Gordon Rock Isla Santa Cruz (Indefatigable).
En esta inmersión, Tiburcio (*) se dejó ver por bastantes de los presentes, pero yo y algunos otros no pudimos verlo, Tiburcio como que
Nos jugo una broma. Para mí, los tiburcios estaban allí, detrás de nosotros, o encima de nosotros , pero parece que se movían rápido, posiblemente, posiblemente por eso algunos no pudimos observarlos. Parecen animales cautelosos.
Rommel, Carmela, Eduardo, Patty y la Divemaster Natasha, quienes estaban el grupo de 10 personas personas que viajaban en la otra embarcación, pudieron ver durante la inmersion, tres tiburones martillo, Asi mismo Santiago Insuasti y mi compañera Daniela, pudieron ver a lo lejos, la silueta de cinco tiburones martillo, cuando yo llegué se habían ido. En este sitio, dice Fernando que Tiburcio se le vino de frente, y poso para la cámara de video, pero lamentablemente, la cámara no estaba lista, y Tiburcio se fue. ¿Le creemos?.
Por un momento la decepción de no poder ver a Tiburcio, para los que no tuvimos suerte, nos hizo olvidarnos de la riqueza de este sitio, lleno de gran variedad de peces, entre los cuales vale la pena mencionar, los peces bandera, grupos de pargos, especialmente el pargo de barras, los peces gringos, y varias rayas de espina.
Al subir, pudimos ver grandes cardúmenes de picudas pequeñitas, jurelitos, y ojones.
06-04-04 s Seymour
Debido a que la mayoría estaba desilusionada por no haber visto a Tiburcio, el capitán nos propuso ir a Seymour, lo cual aceptamos. El no ver tiburones en Gordon Rock, le pareció extraño a Santiago Insuasti y Fernando Guerrero comentó, que en el viaje anterior, Gordon Rock estaba lleno de tiburones martillo. Ahora pensamos que muy posiblemente, la mayoría de los tiburones martillo, estaban del lado afuera de Gordon Rock, y si hubiéramos hecho una segunda inmersión de este lado, seguramente los habríamos visto en abundancia.
El viaje por mar hasta Seymour fue muy agradable, la travesía duró alrededor de dos horas, me gusto mucho navegar hasta Seymour, es un islote de roca blanca que perfila en pleno mar.
06-04-04- Buceo en Seymour.
Ya al llegar pudimos ver dos aletas de tiburón en el agua, una era indiscutiblemente una tintorera punta aleta blanca, la otra la aleta de un
tiburón martillo. Las aletas, rozaban y circundaban toda la superficie del agua entre las embarcaciones
Al bajar, nada que veíamos los tiburones, al comienzo encontramos un pez piedra muy grande. Veíamos lobitos de vez en cuando, no en la abundancia de la inmersión en Champion, pero había unos cuantos. Por debajo de mí, vi pasar un pez de colores grande y gordo (no lo he podido identificar en el libro de Paul Humann), estaba pintado de colores rojo, azul, amarillo, pero no era pez loro, como al minuto vi pasar un lobito nadando horizontal, utilizando las piernas como chapaletas e impulsándose con las patas delanteras, pensé, va buscando el pez grande.
De vez en cuando, seguían pasando los lobitos, nadando apresurados, creo que en esta inmersión los lobitos mas que jugar con nosotros, estaban buscando su sustento.
El agua en Las Galápagos a veces no tiene una visibilidad excelente, por lo cual, la vista te hace juegos, a lo lejos me pareció ver un pez bastante
grande, nos estaba mirando, pero me pareció demasiado redondeado para ser un Tiburón. ¿Sería un Tiburón?. Había muchas rayas, conté 5 rayas.
Luego ocurrió, de nuevo avistamos la figura de un tiburón martillo, al
fondo, en la penumbra. Romel y su grupo fueron los mas afortunados, ellos que buceaban en el otro grupo de 10 buceadores, buscaban a Tiburcio y no lo veían, y al mirar para arriba, allí estaba la escuela de 6 o 7 Tiburones Martillo por encima de su cabezas.
Después de finalizadas las inmersiones, al regreso recuerdo que el guía
dijo, observen: lobos comiendo en superficie. Este es un buen espectáculo, ver tres lobos devorando un pez bastante grande.
Al finalizar estas inmersiones, las embarcaciones no se regresaron a Puerto Ayora, sino que quedaron en el canal enfrente de Baltra, ya que al día siguiente iríamos a bucear a Bartolomé. Por lo cual, desembarcamos allí, y nos fuimos en autobús hasta Puerto Ayora, en un trayecto de alrededor de 40 minutos.
Nuevamente, terminamos comiendo ceviche en la calle principal de Puerto Ayora y contándonos nuestra mutua aventura. No he comentado que Puerto Ayora es un pueblo acogedor, bello, y muy pintoresco |