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El ancla denominada Almirantazgo fue descubierta en Macuto en 1999 Y trasladada cerca de la gabarra por el grupo de EPSILON el 16 de Marzo de 2005 esta Ancla Antigua fue tapiada por el Desastre del 99

 

Almirantazgo (Admiralty pattern, Fisherman, Ancre à jas mètallique, de cepo). Es el tipo de ancla clásica que evolucionó a partir del primitivo modelo utilizado en el mundo antiguo. Se distingue por su gran agarre en fondo duro, de arcilla y de arena pero de rendimiento inferior en fondo de limo o barro. Por su tamaño y peso resulta difícil de estibar –aunque existen modelos de uñas plegables–, siendo por lo tanto inadecuada para barcos de eslora menor a 30 pies pero imprescindible en barcos de dimensiones mayores (goleta y ketch). Otro de sus inconvenientes es que se debe fondear con precaución para que la cadena no se enrede en el cepo y pierda su eficiencia. Se la utiliza preferentemente como ancla de respeto o para fondear en condiciones rigurosas, siendo la única que agarra en fondo de algas.


Identidad del ancla.

De los numerosos componentes del casco y del aparejo de una nave, es el ancla el elemento cuya imagen ha alcanzado mayor popularidad. Como resultado, cualquiera puede identificar un ancla aunque sus conocimientos acerca de temas náuticos sean escasos y así ha sucedido a través de siglos. En otras palabras, este instrumento o herramienta ha llegado a constituirse en síntesis de la idea global del quehacer náutico y, más específicamente, de navegación y maniobra con naves de guerra, comercio, pesca y deporte. Se va incluso más allá, siendo el ancla el símbolo que vincula el concepto de las labores ejecutadas a bordo con el espíritu y exaltación de quienes las realizan.

Este cometido de identidad se lleva a la práctica por medio de la representación gráfica del ancla sobre los más diversos elementos de la ornamentación marítima. Es empleada por la heráldica naval, aparece en gallardetes de clubes de deportes náuticos, se destaca en el logotipo de compañías navieras, es bordada con hilo de oro sobre la gorra y otros detalles de los uniformes, va impresa sobre botones metálicos y condecoraciones, etc.

La norma es que para ello se tome como base la tradicional silueta de un ancla “almirantazgo”. Es decir, de aquella compuesta en lo esencial por una pieza metálica alargada o “caña” que termina en dos brazos divergentes provistos de aristas o “uñas”. En la parte superior, junto al “arganeo” que permite fijarla a la cadena, lleva una barra o “cepo” que, por ser perpendicular a los brazos, hace que el ancla se apoye sobre una de las “uñas” facilitando así que se fije al fondo, soporte mejor la tracción y ejerza con eficacia su tarea de retención.

Aunque las razones de su empleo siguen siendo las mismas, el ancla ha evolucionado adoptando múltiples formas de acuerdo a exigencias impuestas por la diversificación en los modelos de naves. El ancla “almirantazgo” es un recuerdo del pasado.

 

 
   
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