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AVION AL AGUA |
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Frente a las costas de Puerto Francés, en el Estado Miranda, un viejo GLENN MARTIN 404 reposa a 27 metros de profundidad para convertirse, además de centro para el buceo, arrecife coralino artificial. La historia de este hundimiento planificado no fue sencilla y sus organizadores tuvieron que sortear no pocos inconvenientes como enfrentarse a la Guardia Nacional , que creyó que el aeroplano serviría para una operación de narcotráfico. Pero al margen de las complicaciones, con este aparato en el fondo del mar, Venezuela forma parte de uno de los cincos países que realizan hundimientos planificados y así crea una nueva atracción para los submarinistas.
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| EL AVION CORAL |
Un poco al margen de ciertas formalidades, Venezuela ha entrado a formar parte de la lista de pocos países que realizan hundimientos planificados con proyectos de generación de arrecifes artificiales. Frente a las costas de Puerto Francés, en Miranda , un viejo Glenn Martin 404 reposa panza arriba a 27 metros y es hogar de una numerosa y colorida fauna marina.
Bien temprano recibieron la alerta en la Guardia Nacional. La mañana del pasado 30 de abril trajo, antes que el primer café del día, el escandaloso reporte: desde la noche anterior un misterioso---- y silencioso----- avión, de alguna habilidosa manera había aterrizado en las arenas del Club Agua Sal en Higuerote. Tan singular presencia no podía sugerir la imagen del narco osado. Incluso, los habían visto enterrados en la arena cargando lo que se adivinaba eran tambores, grandes pipotes llenos de acetona, quién sabe, y también enormes balsas en las que seguramente apilaban sustanciosas porciones de marihuana.
La operación comando no tardaría mucho en organizarse, ante semejantes narcos descarados no había tiempo que perder . El sexteto de Guardias que llegaron apuntando sus armas y -----por suerte----- preguntando primero antes de disparar se encontraron con un grumete trasnochado con la emoción intacta, con la armazón de una añosa aeronave apuntando al mar y con unos cuantos curiosos especulando y buscando con afán de huellas y la sangre de lo que suponían evidente tragedia.
Perplejos quedarían los uniformados: ¿ y que diablos es esto? ¿De que se trata este avión? .Las bolsas estaban rellenas de arena y funcionaban con un nivelador del peso en la punta de esta nave desprovista de sus pesados motores, mientras que los satanizados recipientes apenas contenían nada : puro vacío.
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¿QUÉ ES ESO?
Con el sol reventando desde allí arriba, acá abajo sobre las movidas aguas que bañan las costas mirandinas, la plateada figura del avión refulgía en su ilógico tránsito entre las olas: un cansado animal metálico desplazándose en ambiente ajeno. Contó más tarde un pescador aficionado que lo vio desde la costa, justo cuando pasaba frente a Cabo Codera, que le pareció una nave accidentada, un aeroplano caído que por alguna razón milagrosa aún se deslizaba porfiándole al destino que le aguardaba al fondo. Y entando a punto de enrumbar su embarcación en aquella dirección, pudo percatarse de que no pasaba nada. Es decir, que lo pasaba era otra cosa.
El capitán del petróleo fondeado en las proximidades de Carenero vio la extraña imagen pasando frente a él y optó por pasar el dato a gente con autoridad. Por el canal 16, el de emergencia en la radio de las embarcaciones de dio la voz de alerta “ Hay un avión siniestrado en las costas de Carenero” , Capitanía de puerto , Bomberos Marinos, Guardia Nacional y Guardacostas recibieron el mensaje. Era fácil prever sirenas, uniformes, armas y más curiosos y aún faltaba mucho para que el avión aterrizara por última vez. Había que hacer algo.
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NAVE MOJADA
El 25 de Abril de 2002 el director del aeropuerto de Miranda, Guillermo Aguaje , se comunicó con Emilio González, socio de la operadora de Buceo de Epsilon Dive en Higuerote , para ofrecerle la oportunidad de hacerse con un Glenn Martin 404 que debía forzosa y rápidamente dejar libre el espacio que ocupaba el lugar. ¿ Y para qué se le ofrece un avión viejo a alguien que tiene una empresa de submarinismo? Pues, para eso: para lanzarlo al fondo.
Que hubieran llamado a Emilio González --- a él y no a otro --- con semejante propuesta se explica por su sociedad con la persona indicada para estas tareas: Fernando Guerrero, instructor de submarinismo de vastísima experiencia, socio fundador de Epsilon Dive y una de las pocas personas—se diría que el único—en este país en llevar adelante proyectos para la creación de arrecifes artificiales.
Guerrero está al frente de esta operadora desde sus modestos comienzos en 1988. Años más tarde, en 1994, la compañía abrió sede frente al mar, en Caraballeda, donde se encontró con la necesidad de generar sitios de atractivo para los buzos. Crear arrecifes naturales siguiendo patrones de éxito comprobado en numerosos lugares del mundo se convirtió en meta inmediata y así nació lo que se llamaban entonces “ La Cauchera ”: sobre el fondo arenoso, lejos de áreas coralinas-- de las pocas que se habían salvado de los escombros arrojados por los urbanizadores de la zona—de dedicaron a hundir grupos de cauchos atados entre sí y carrocerías de automóviles limpias de combustibles y sustancias contaminantes, para formar un extraño conjunto submarino que rápidamente se vio poblado de vida.
“La oxidación de los metales es más lenta debajo del agua porque hay menos oxígeno”, despeja dudas Guerrero: “ Y además, sobre esa misma estructura metálica se crea primero una capa de algas y posteriormente una vida coralina”. Ayudados por los Bomberos del Distrito Federal, al poco tiempo se materializaron otras ideas, La ciudad Romana, que consistió en una acumulación de estatuas y columnas que simulaban una ciudad en ruinas, el hundimiento del casco del remolcador Cayo Sal en 1999 y la Ciudad Egipcia , idea que consistió en hundir reproducciones de pirámides en diversos formatos y que se vio truncada por efecto de los deslaves que ya conocemos y que acabó, de paso , con la sede de Epsilon Caraballeda.
A la nueva oferta respondieron de inmediato.
Esa misma noche Guerrero y González pasarían por el aeropuerto para evaluar la jugada. El Glenn Martin 404 es un avión construido en 1952 con la idea de que se considerara reemplazo del DC-3, pero que en realidad no tuvo la acogida esperada. Solo se ensamblaron 101 ejemplares de esta nave de casi 23 metros de longitud y cerca de 9 metros de altura con capacidad para transportar entre 48 y 52 pasajeros.
“El 26 llamamos a mis amigos bomberos para establecer el plan”, contó Guerrero: “Usamos como maqueta un avión de juguete para determinar donde colocar los globos y tambores de aire que lo mantendrían a flote, y también los puntos de amarre y remolque”. Durante tres días el avión fue acondicionado para su nuevo destino: limpio de aceites y contaminantes, se le desprendieron las puertas de salida de emergencia para dejar suficiente espacios de entrada y salida seguras para los buzos, le retiraron las butacas, las lonas y las partes de plástico.
El 29 estuvo lista la estrategia de traslado y de flotación y ese día empleados de La Gobernación de Miranda aportaron su parte en el remolque a través de los dos Kilómetros entre el aeropuerto y la playa. “ A las 8 de la noche estábamos en la orilla. Tratamos de remolcarlo con nuestra embarcación, pero se atascó en la arena. Fue un momento peligroso porque en el esfuerzo se dañó una propela del barco, se apagaron los motores y por el oleaje estuvimos a punto de encallar. Ante el fracaso, arrastramos el avión nuevamente hacia atrás para evitar que la marea lo afectara y tuvimos que esperar al día siguiente”. |
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VIDA EN LA CABINA
Esa fue la mañana en que los vecinos de Higuerote se sorprendieron con aquel armatoste ajeno a esas arenas y en que la fértil industria del rumor generó especulaciones de accidentes, aterrizajes forzosos y manejos de narcotráfico, y la misma en que Guerrero, González y compañía deberían dar unas cuantas explicaciones a los también sorprendidos guardias que en ese momento se enteraban de que aquello era un proyectote hundimiento motorizado--- con un costo de 3 millones 500 mil bolívares--- y alentado por la Asociación del Rescate del Litoral Marino Coral, establecida desde 1998 como ONG para la creación de arrecifes artificiales.
A las cuatro de la tarde volvieron a intentarlo, pero esta vez contrataron los servicios de un remolcador que se amarró al avión con 100 metros de cuerda reforzada con guayas. En la operación Guerrero estuvo en el interior de la |
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nave liberando los sacos de arena usados como contrapeso, mientrasEmilio González y su hermano Miguel maniobraban la rueda del tren delantero con una barra de metal que hizo las veces de volante. Ellos, los Bomberos Ugas y Darias y los empleados de Epsilon apodados “Nino” y “Cuma” , entre otros de un grupo que en total sumó unas treintena de personas, lanzaron finalmente el avión al agua . Y Flotó.
“Usamos aproximadamente 8 mil kilos de empuje de capacidad de sostén, para hacerlo flotar. Estuve dentro del avión unos 45 minutos y tenía una sensación de orgullo y de euforia. Era muy emocionante escuchar el agua rompiendo en la parte delantera y asomarme por las ventanillas y ver el mar” se entusiasmó Guerrero: “ Luego en el bote Zodiac me pasé al remolcador. Tardamos seis horas en llegar al punto de hundimiento. Seis horas de angustia.
En ese tiempo, apenas transcurrida una hora de viaje, los vio el Capitán del barco petrolero que reportó el curioso avistamiento por el canal de emergencia. “Tratamos de informar por radio, pero no nos hicieron caso. Y luego preferimos intentarlo por teléfono para no alertar a otros curiosos. Emilio y Miguel se fueron en la otra lancha hasta La Crucita , frente a la Bahía de Buche que es el lugar de la salida de Capitanía de Puerto y de la Guardia Costera , para explicarles lo que pasaba y para darnos tiempo a completar la operación”.
“Estuvimos como veinte minutos esperando, pero nadie apareción”, recordó Miguel González: “Hasta que Emilio pudo comunicarse por el celular y tomamos rumbo al lugar del hundimiento para marcar el sitio”. A las ocho de la noche el remolcador pasaba por lo que Guerrero afirma que es una de las áreas que más temor inspira a los capitanes de barcos criollos: Cabo Codera.
Hasta que a las 10 llegaron al destino, en un punto entre Puerto Francés y Caracolito, a unas dos millas náuticas de la costa de la bahía de Puerto Francés Pero faltaba mucho por hacer.
La tripulación del remolcador les dejó su paquete y dio media vuelta para evitarse problemas a consecuencia de aquellos locos. Con la lancha de 33 pies acelerada al máximo, progresivamente recogían la larga cuerda. Tan progresivo fue el proceso que estuvieron en eso hasta pasada la media noche. “Freddy Leonardo y yo nos lanzamos con el equipo de buceo para soltar los pipotes de flotación”, contó Guerrero. “ No Sabíamos por dónde se iba a hundir el avión, por eso se desprendían los pipotes de lado y lado”, explicó Miguel. “Estábamos claros en que no se hundiría de un solo golpe”, completó Guerrero: “ A las dos de la madrugada empezó a ladearse por la derecha. Entonces me agarré del tren delantero para hundirme con él, era mi avión. Cuando el ala tocó fondo hizo un punto de apoyo y terminó de caer. Pero volteado panza arriba”.
Mientras tanto, en la superficie la lancha zigzagueaba recogiendo la gran cantidad de recipientes—incluyendo una de esas llamadas “bananas”—que mantuvieron a flote el avión y que eran cortadas por los buzos 27 metros más abajo.
“Al día siguiente fuimos a terminar de cortar algunas cuerdas y ya había algunos bancos de peces—pargos, sardinas y catacos—dándole vueltas” , recordó Guerrero: “ El punto es que esa estructura se convierte en un refugio para ellos”.
La primera semana del hundimiento sobre la superficie metálica perfectamente reconocible, se comenzaba a observar el surgimiento de limo verde—“ luego viene el caracol y después se generan círculos de coral”—sobre esa extraña presencia despojada de la memoria siniestra que pudiera tener igual panorama: un avión en el fondo del mar convoca otras imágenes, pero en este caso provoca la sorpresa, la curiosa sensación que produce la exploración de algo que uno supone no debería estar allí. Han pasado cuatro meses y entre el azul generalmente enturbiado la vida florece: “ Hay formaciones de coral lechuga , un tipo de coral que no se con mucha frecuencia, y bancos de pargos grandes y también de catalanas y sardinas; y en ocasiones se han visto barracudas”, enumeró Guerrero.
Durante del descenso por la línea atada al tren delantero se atisba la curiosa estructura hoy cubierta casi en su totalidad por la capa de algas, caracol y coral. A la entrada, por la puerta de abordaje, comienzan a mostrar su cara los tripulantes de esa nave;: Curiosos y coloridos camarones quisquilla (bandera , también les dicen), simpáticos cangrejos flecha que se alimentan con parsimonia y extienden sus antenas al extraño visitante; mientras que al fondo se ocultan algunas langostas y en los alrededores pululan pequeños cirujanos y jóvenes ejemplares de meros que se dejan mirar muy de cerca.
“ Esta es una prueba de los beneficios de esta actividad en el plano ecológico y que las autoridades aún niegan a entender”. Revela cierta
frustración Guerrero por la respuesta negativa y displicente que generalmente ha recibido de las dependencias encargadas del tema ambiental: para este proyecto la Asociación Coral apenas contó con cierto apoyo del gobernador de Miranda “También desde el punto de vista económico y turístico genera beneficios, no menos a veinte personas semanalmente vienen a Higuerote para ir con Epsilon a visitar el avión. Con esto hemos entrado en la lista de cinco países que hacen hundimientos planificados, entre ellos Estados Unidos y Araba”. Hay más planes: Será cuestión de tiempo y de contar con la colaboración de los amigos entusiastas y con el manto de discreción que otorga la noche. |
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| EL UNIVERSAL
25 de Agosto de 2002
Escrito por Oscar Medina |
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